La adaptación fonológica: ¿acierto o fracaso?

[Entrada publicada originalmente el 17/5/2013]

Existe una tendencia reciente en la lengua española que consiste en adaptar los términos de otros idiomas a nuestra cultura teniendo en cuenta nuestras normas de pronunciación. Pero diréis: «esto no es nada nuevo, esta tendencia siempre ha existido». Y es cierto, pero resulta que últimamente, se ha decidido adaptar cualquier término extranjero antes que buscar uno apropiado ya existente en nuestra lengua. No sé si se debe a pura vagancia o a que se considera que el término original tiene ya una fama que impide que el generado en español pueda funcionar y se pierda, y por eso termina por adaptarse.

Sea como fuere, la verdad es que llega un momento en el que esta adaptación fonológica adquiere  unos tintes dantescos y que realmente hacen daño a la vista.

Esta pequeña «protesta» surgió hace unos días cuando llegó a mis manos un artículo sobre un boxeador. Nunca me he interesado por el boxeo, pero en el artículo se mencionaba a un peculiar boxeador que esquivaba los golpes con mucha facilidad y me llamó la atención. El susodicho era un argentino llamado Nicolino Locche, y lo apodaban El intocable. Todo transcurría sin mayor importancia cuando me paré a mirar los registros de victorias y derrotas y una palabra me llamó la atención:

nocaut

Lo primero que pensé al ver la palabra nocaut es que debía tratarse de un error, ya que era un artículo de Wikipedia, pero lo consulté en el sitio web de la RAE y aparece como término aceptado. Una vez que vi que nocaut, del inglés knock-out, estaba aceptado me acordé de otros varios ejemplos que dañan la vista y que han sido aceptados por diversas entidades de autoridad:

  • Baipás; de by-pass (Fundéu)
  • Esnórquel; de snorkel (Fundéu)
  • Fuagrás; de foie-gras (RAE)
  • Güisqui; de whisky (RAE)
  • Pedigrí; de pedigree (RAE)
  • Tablavela; de windsurf o windsurfing (DPD) (calco)
  • Táper; de tupperware (Fundéu)
  • Toples; de topless (Fundéu)

Estas son las que se me han ocurrido y lo único que saco como conclusión es que son palabras que no hacen ningún bien a nuestra lengua, más allá de a la hora de escribirlas, y pese a ello nadie las utiliza. Esto, en mi opinión, no representa más que una falta de esfuerzo por intentar encontrar términos en español que describan estos conceptos novedosos. En algunos casos, además, están ya asentados como en el del windsurf, por lo que no se entiende su adaptación. En definitiva, estos extraños casos existen y seguirán existiendo, por lo que aprovechémonos y al menos echemos unas risas con ellos.

Por eso os propongo que comentéis a continuación algunos casos similares que sean dignos de mención.

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